En 1925 la trístemente famosa Guerra de África llegaba a su desenlace. Atrás quedaban decenios de sufrimientos, muertes, desastres militares, y movilizaciones populares. El desembarco de Alhucemas, es ante todo, una maniobra militar audaz, que determinó el final de los combates, introduciendo a las tropas en el mismo corazón de la rebelión.

Los antecedentes de esta operación hay que buscarlos en el desembarco de los Dardanelos o Gallípoli, de 1915. Un desastre para las tropas británicas en su intento de forzar los pasos entre el Egeo y el Mar Negro.

Mas adelante, durante la Segunda Guerra Mundial y guerras posteriores, los desembarcos anfibios serán una operación clásica en el desarrollo de las campañas, ejemplos como Guadalcanal, Sicilia, Anzio, Normandía, Saipán, Okinawa, nos dan una idea de la importancia del desembarco como maniobra táctica y estratégica, para acelerar una campaña y conseguir un objetivo preciso con rapidez.

La aviación y la armada

----------------------------------------------------------------------------------- Annual 1921

España no había participado en la Primera Guerra Mundial, y a comienzos de siglo, perdidas las últimas colonias en América y el Pacífico, el único conflicto militar que se mantenía activo era el de Marruecos. Desde 1912, España administraba la zona estratégica del Rif, desde el sur de Larache hasta Melilla y las Chafarinas. La Conferencia de Algeciras (1906), había solucionado las desavenencias franco-alemanas sobre el control de Marruecos y tuvo como resultado el establecimiento del protectorado franco-español en Marruecos.La ocupación del protectorado fue lenta y peligrosa, se intentó tanto por la vía militar como por la diplomática. El general Berenguer consigue el 14 de octubre de 1920, entrar sin lucha en la ciudad santa de Xauen. A partir de aquí se intenta dominar la zona de Yebala controlada por el lider local el Raisuni. La zona occidental entre Ceuta y Larache se podía considerar segura, pero no la zona oriental, donde se encontraba el principal núcleo de resistencia, la cábila de Beni Urriaguel, dirigida por Sidi Muhammad Ibn Abd al-Karim al-Khattabi, "Abd el-Krim" según la nomenclatura tradicional, un ex-funcionario de Melilla.

General Silvestre

En febrero de 1920, el general Fernández Silvestre, inició el avance hacia el corazón del Rif. Contaba con unos 25.000 hombres, suficientes sobre el papel para controlar la zona. El 12 de marzo se conquistaba Sidi Dris, en la desembocadura del Uad Kebir.

Envalentonado, Silvestre continuó la penetración por las barrancas que separan las cuencas del Uad Kebir y el Uad Kert, en territorio de la cábila de Tensaman, vecina de Urriaguel.

La precariedad del avance se agudizó por la dispersión de tropas en pequeñas posiciones aisladas, llamadas "blocaos", desde donde unas decenas de hombres tenían que controlar rutas y poblados, la mayor parte de las veces hostiles y con escasez de agua y suministros.

El avance de la infantería prosiguió hasta el 1 de junio de 1921, cuando se intentó ocupar, desde el campamento de Annual, la cumbre del cerro de Abarrán, al otro lado del rio Kebir. Abarrán era la última barrera sobre la bahía de Alhucemas. Desde esta posición se dominaba el territorio costero de la peligrosa cábila de Beni Urriaguel. Se consiguió llegar hasta la cumbre e instalar allí una batería de artillería. En ese momento crucial se produjo la deserción de las tropas indígenas que acompañaban a los soldados españoles.

Abd el Krim

General de división Manuel Fernández Silvestre
Muhammad Ibn Abd al-Karim

Abarrán fue atacada y aniquilada por los policias indígenas, que se apoderaron de la batería. El 5 de junio los generales Silvestre y Berenguer reunidos en Sidi Dris, acuerdaron considerar el suceso como un mero incidente, e intentaron recomponer la situación, como si nada hubiera ocurrido. Pero Silvestre estaba hundido, era el primer general español que perdía cañones en África. La pérdida de Abarrán fue el inicio de una gran sublevación de las cábilas de todo el Rif. "Abd el-Krim" logró unir bajo su dirección incluso a los adeptos del viejo Raisuni. La comandancia de Melilla reacciona y Silvestre ordenó afianzar la línea Sidi Dris - Annual hacia el norte ocupando el 7 de julio la posición de Igueriben a unos tres kilómetros de Annual. Pero sólo fue un espejismo. El 21 de julio cayó la posición de Igueriben, a pesar del intento de ayuda de una columna de 3.000 hombres mandada por el general Fernández Silvestre. La columna fue rechazada con graves pérdidas y de los 800 soldados de Igueriben sólo 25 llegaron a Annual.

Los supervivientes en condiciones deplorables sembraron la desmoralización en Annual. Era el segundo gran fracaso de Silvestre. El terror se apodera de los mandos. Tres columnas rifeñas se aproximan a la base de Annual, su número es inferior al de los defensores, pero el desbordado Silvestre ordena el 22 de julio el repliegue a líneas mas seguras. La retirada se convierte en desastre cuando las cábilas se levantan una a una. La escuadrilla aérea de Melilla se multiplicaba para atacar a los rebeldes, abastecer a los blocaos y apoyar a las columnas de refuerzo, pero todo fue inútil. La recta entre el Llano de Sebsa que cruza el Uad Kert por Dar Drius y la posición de Monte Arruit, se convierte en un matadero para los soldados y reclutas españoles. El general Silvestre y todo su estado mayor murieron en la retirada. El general Navarro se había atrincherado en Monte Arruit para dar protección a los restos de la columna de Silvestre.

El 23 de julio Dámaso Berenguer se hace cargo de la situación en Melilla. Ordena la suspensión de las operaciones en el sector de Ceuta (El Raisuni estaba prácticamente derrotado), y la transferencia de tropas de Ceuta a Melilla. Cuenta con el general Sanjurjo, el comandante Franco y las recientemente creadas banderas de la legión. El 24 de julio fue ocupado el aeródromo de Melilla y la comandancia General. El 9 de agosto cayó la fuerte posición de Monte Arruit, donde murieron 2.300 hombres y otros 600 fueron hechos prisioneros, entre ellos el general Navarro, segundo jefe de la comandancia de Melilla. Los refuerzos enviados a toda prisa, logran salvar la ciudad, que es cañoneada desde Nador. El desastre era completo, cerca de 15.000 muertos, entre españoles, tropas regulares y guardias indígenas, miles de heridos y desmoralización general. De los 25.000 soldados que componían la dotación de la Comandancia, sólo quedaron 1800 para defender la ciudad hasta la llegada de los refuerzos.

-- El contraataque - La campaña del desquite

El golpe moral que había supuesto el desastre de Annual, afectó en gran manera a la opinión pública, al ejército, a la clase política, e irreversiblemente a la Monarquía. El 13 de agosto de 1921 Antonio Maura formó su segundo gobierno nacional, situando a un civil, Juan de la Cierva en la cartera de Guerra. Se organizó una fuerza de unos 160.000 hombres, dirigidos por los generales Berenguer, Cavalcanti y Sanjurjo. Desde Melilla se inició una dura contraofensiva que permitió recuperar parte del territorio perdido. Desde mediados de setiembre de 1921, hasta el 11 de enero de 1922, se recuperó la línea de Dar Drius, sobre el Uad Kert. Nador, Zeluan y Monte Arruit fueron reconquistados y los soldados contemplaron horrorizados los cadáveres aún insepultos de las víctimas del desastre.

A mediados de enero la Comandancia de Melilla se había recuperado y estaba más fuerte que antes de la ofensiva de Silvestre. Contaba con una considerable fuerza aérea de unos 200 aviones, que se habían adquirido incluso por donaciones populares, y unas líneas de defensa fiables. Se había fortificado el Peñón de Alhucemas y se iniciaban los contactos con la Gran Bretaña para la adquisición de material naval (barcazas de desembarco) excedentes de la 1ª Gran Guerra. Durante los dos siguientes años se mantuvieron los enfrentamientos, a finales de 1922 se produjo el asedio de los rifeños a la posición de Afrau, sostenida gracias a las intervenciones de la aviación. 1923 fue un año de relativa calma.

Preparativos del desembarco

El 13 de septiembre de 1923, el Capitán General Miguel Primo de Rivera, dio un golpe de Estado, que sería respaldado por el rey. La Dictadura tenía como uno de sus principales objetivos acabar con la guerra en África. En el ejército se temía que adoptara la posición abandonista, que le había caracterizado antes del golpe. Abd el-Krim, por su lado, se proclamó sultán de Marruecos, pero no fue reconocido por los jeques de la zona francesa. Los ataques rifeños contra posiciones españolas continuaron durante todo el año 1924.

Un momento crítico tiene lugar durante la inspección que el Dictador efectuó el 19 de julio a Ben-Tieb, donde se encontró con el comandante general Sanjurjo, el general Queipo de Llano y el teniente coronel Franco. Se produjo un duro enfrentamiento al comunicar Primo de Rivera su deseo de retroceder en el frente central, a unas posiciones más defendibles, que asegurasen las rutas entre Tetuán, Rio Martín, Ceuta y Tánger.

El enfrentamiento se solucionó al asumir personalmente el Dictador la responsabilidad de la operación. Desde el 15 de noviembre al 13 de diciembre de 1924, una división española con Castro Girona en vanguardia y Franco en retaguardia, abandona Xauen y desciende por lo barrancos del Uad Martín, abandonando los precarios blocaos, hasta llegar a Tetuán. El precio de la operación supone otras 2000 bajas para el ejército. En la zona marroquí francesa se sucedieron los ataques rifeños, lo que obligó a Francia a llegar a un acuerdo con España. El mariscal Lyautey fue reemplazado por el mariscal Petain. Petain y Primo de Rivera se reunieron en Algeciras para coordinar los ataques contra Abd el-Krim. A España le correspondió, como objetivo principal, ocupar Alhucemas.

En la madrugada del 30 de marzo de 1925 una fuerza mixta de la legión y tropas regulares indígenas bajo el mando de Franco ocupaba el puerto de Alcazarseguer, era un ensayo de la operación anfibia que vendría a continuación.

El desembarco - El plan de operaciones

El 30 de abril de 1925 se expone al general Primo de Rivera el plan de operaciones con la fuerza terrestre que desembarcaría en la Bahía de Alhucemas, los medios navales que facilitarían el desembarco y la fuerza aérea a constituir en apoyo de la operación. Todos consideran urgente dominar la cábila de Beni Urriagel, foco de la rebeldía. El estudio geográfico de la zona dejaba claro que el entorno era muy favorable para los rebeldes y que su artillería, escondida y camuflada en cuevas, podía batir toda la zona de la bahía.

A la vista de los datos, era evidente que la operación podría ser muy cruenta, al tener enfrente a un enemigo aguerrido y tenaz. Aunque la Aviación Militar podía reunir en el área de Melilla alrededor de 300 aviones, se decidió utilizar un número inferior y conservar en el territorio peninsular reservas bastantes que permitieran mantener la acción aérea el tiempo necesario.

La cantidad de aviones que se concentró en el Norte de África para las operaciones duplicaba el número habitual desplegado en la zona: 136 aparatos de la Aeronáutica Militar; 18 hidroaviones de la Aeronáutica Naval; 6 de la Aeronaútica militar francesa y 2 aviones cedidos por la Cruz Roja española; en total 162 aparatos.

Como los aviones, por la tecnología de la época, carecían de las condiciones para realizar una observación continuada del fuego de la artillería naval, era imprescindible utilizar dirigibles o globos cautivos amarrados a barcos, por lo que se decidió que una unidad de Aeroestación de la Aeronaútica Militar se desplazase a Melilla, así como el buque estación «Dédalo», que disponía de un globo cautivo y de un dirigible armado.

Al no poder elevar el globo cautivo desde el islote de Alhucemas por su proximidad a la costa, se consideró que el aerostato de la Aeronáutica Militar quedase amarrado al acorazado «Jaime I». La falta de información fiable sobre la situación terrestre enemiga en el interior del territorio que se pretendía ocupar tras el desembarco, obligó a establecer un plan aéreo de reconocimiento fotográfico y visual de la zona prevista de operaciones. Se obtuvieron millares de fotografías que permitieron el levantamiento de diversos mapas, en particular de la zona próxima a la Bahía de Alhucemas.

Acorazado Jaime I ----
El acorazado Jaime I

Por otra parte, las fuerzas navales reunían una potencia de fuego de 190 piezas de artillería, 30 de ellas de gran calibre. A ellas hay que añadir las 24 de la artillería del islote de Alhucemas con obuses de 155, cañones de 7,5 a fin de apoyar la operación, con independencia de la artillería móvil de las unidades de desembarco. El 31 de agosto se celebró en Algeciras una reunión de altos mandos españoles y franceses para ultimar los detalles del desembarco y, por primera vez en la historia mundial de la guerra, se unificaba el mando de fuerzas de tierra, mar y aire a las órdenes de un solo comandante, el general español Primo de Rivera, fijándose como día D el 7 de septiembre y hora H las 04,00 horas.

El desembarco:

Las fuerzas armadas españolas contaban en 1924 con una respetable fuerza naval. Delante de Alhucemas se reunieron los acorazados Alfonso XIII y Jaime I, cuatro cruceros, dos destructores, cuatro torpederos, seis cañoneros, once guardacostas, once buques menores, 26 barcazas de desembarco, y un portahidros, el Dédalo, que podía transportar entre 12 y 20 hidroaviones.

Vista aérea actual de Alhucemas y las playas del desembarco

El 26 de agosto comenzaron en Ceuta las operaciones de carga en los buques de transporte e idéntica operación se realizó en Melilla, el 2 de septiembre. En ambos casos se tuvo en cuenta la experiencia de los británicos en su frustrada operación de los Dardanelos, en 1915. Embarcado el personal, el día 5, al atardecer, levaba anclas de Ceuta la flotilla protegida por las Fuerzas Navales del Norte de África, dirigiéndose hacia Uad Lau con el fin de simular una operación de desembarco para ocultar el verdadero objetivo de los movimientos. Para el desembarco en la playa de la Cebadilla, al oeste de la bahía de Alhucemas, que comenzó el 10 de septiembre, Primo de Rivera contaba con 16.300 hombres, 104 barcos y 88 aviones, frente a un máximo de cinco mil rifeños.

Ese mismo día, y a idéntica hora, emprendía la marcha la columna de Melilla, escoltada por unidades de la marina francesa, navegando hacia Sidi Dris para efectuar igualmente una operación de castigo y de distracción, que concluía al atardecer, emprendiendo luego cada convoy la marcha hacia la Bahía de Alhucemas. Mientras tanto, Abd-el-Krim, conocedor de las intenciones hispano-francesas, lanzó un ataque contra la posición española de Kudia Tahar y en Issonal, en el frente francés, con el objeto de impedir el temido desembarco. Esta acción obligó a reforzar a las escuadrillas de Tetuán y Larache para defender Kudia Tahar, cuyo asedio finalizó victoriosamente el 13 de septiembre con la derrota de las fuerza rifeñas.

El Dédalo

El portaaeronaves Dédalo

 

Concentrada la fuerza naval frente a Alhucemas, en la noche del 6 de septiembre, una fuerte corriente marina procedente del este arrastró hacia Vélez de la Gomera gran parte de los barcos y lanchas de desembarco, lo que obligó a retrasar 24 horas su comienzo. Pero en la noche del día 7, nuevamente las corrientes del Estrecho de Gibraltar dispersaron parte de los buques, lo que motivó que el general Primo de Rivera decidiese efectuar el desembarco unas horas más tarde y a la luz del día. La preparación artillera por los buques de guerra se inició a las ocho de la mañana, secundada por todas las escuadrillas aéreas, hasta poder afirmarse que los montes que rodeaban la zona del desembarcos ardían por el intenso bombardeo aéreo. Los aviones atacaban en vuelo rasante, tan bajo, que muchos regresaron con varios impactos. A las 7 de la mañana despegaron ocho aparatos del Dédalo e iniciaron un intenso bombardeo de las zonas previstas de desembarco, las playas de la Cebadilla e Ixdain, y las colinas que flanqueaban la bahía.

A las 11,30 horas, las barcazas de desembarco iniciaron su asalto hacia tierra. La corriente las arrastró hacia la playa próxima de Ixdain, donde tuvieron que quedarse a unos 50 metros de tierra por para evitar las rocas sumergidas. Al toque de clarín, hombres de la columna de Ceuta, al mando del coronel Francisco Franco, avanzan con el agua hasta el cuello y; a poco de alcanzar la playa, el enemigo efectúa un intenso fuego de ametralladora, neutralizado por las escuadrillas de la aviación.

Mapa del desembarco
Las primeras operaciones de desembarco

Mientras, se descubre que la playa prevista, la Cebadilla, estaba minada por más de 40 bombas de aviación enterradas y accionadas por cables manejados desde casamatas servidas, al parecer, por mercenarios europeos. Detonadas las minas, la playa comenzó a recibir más hombres y material, entre el que se contaban los carros de asalto (Renault FT modelo 1917) que no pudieron salir en Ixdain. Era el primer desembarco de carros en la historia de la guerra. En total eran unos 9000 hombres, con el apoyo de carros de combate, aviación y la artillería de la armada.

Conforme fue avanzando la tarde y protegidos por la Aviación y el fuego de la Escuadra, se ocupa un frente que sigue las alturas inmediatas de la Cebadilla, Ixdain y los Frailes, extendiéndose desde las estribaciones del Monte Malmusi hasta la punta de Morro Nuevo. La segunda oleada de desembarco la componían otros 9000 hombres, con los que se pudo conseguir la estabilización de la cabeza de desembarco. Al caer la tarde, la artillería enemiga inició una fuerte reacción contra las tropas españolas y la Escuadra, lo que produjo bastantes bajas y; además, alcanzó varios buques entre los que estaban los acorazados «Alfonso XIII» «Jaime I». Nuevamente, las escuadrillas aéreas intensifican sus bombardeos hasta destruir los emplazamientos artilleros, y atacan el Cuartel General de Abd-el-Krim donde pueden observar la presencia de hombres con uniforme europeo y decenas de bajas entre la propia guardia personal del caudillo rifeño. Al frente de las columnas de desembarco aparecen nombres que luego serán famosos durante la Guerra Civil: Muñoz Grandes, el comandante Varela, el coronel Goded...

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Franco y otros oficiales españoles durante el desembarco

La jornada del día 8 de septiembre fue demasiado dura, más que por las bajas sufridas, que no superaron el centenar, por el esfuerzo sobrehumano exigido a las unidades aéreas y a las tropas hasta conseguir afianzar la linea alcanzada, todo ello bajo la acción persistente del nutrido fuego de cañón, ametralladora y fusil enemigos. Bien entrada la noche, la tercera oleada llegó a tierra para reforzar los dos flancos de la fuerza desembarcada. Hay que resaltar el buen trabajo que realizó el globo amarrado al «Jaime I» y el dirigible de la marina, que ayudaron eficazmente a la corrección del tiro de la escuadra. Al día siguiente volvió a interviene la Aviación, si bien con menos intensidad que el día anterior. Por otro lado, la columna de Melilla que permanecía a la espera del resultado de la operación, inició el día 11 a las 06,30 horas el desembarco con una fuerte protección aérea, poniendo inicialmente en la playa de los Frailes una fuerza de 3.000 hombres.

--- El desembarco - La consolidación de la cabeza de puente

Abd-el-Krim había venido concentrando sobre la Cebadilla un fuerte contingente con el fin de rechazar la invasión y, tras un fuerte cañoneo durante dos horas, lanzó a sus hombres en un feroz contraataque nocturno durante los días 11, 12 Y 13 de septiembre, para evitar su neutralización por los aviones españoles, pero es sucesivamente rechazado. El día 17 termina el desembarco del grueso de la columna de Melilla y el fracasado intento de evitarlo, minó la moral de los hombres de Abd-el-Krim, por lo que éste inició un nutrido e intenso fuego de artillería, como castigo. Debido a que las piezas desembarcadas eran escasas y de menor calibre que las rifeñas, la acción terrestre de contrabatería resultaba débil, por lo que, nuevamente la Aviación y la Armada tuvieron que atacar con intensidad las piezas de la artillería enemiga, que cambiaban con frecuencia de emplazamiento para evitar su localización.

Mapa 3
La consolidación de la cabeza de puente

Para el mismo día 23 estaba prevista la ocupación del Monte Malmusi (ver mapa) donde los rifeños disponían de un fuerte núcleo de artillería, que neutralizaba en parte el fuego de la Escuadra, obligando a retirarse a los cruceros. Sólo los acorazados Alfonso XIII y Jaime I podían permanecer en la zona, pero así y todo, recibieron un promedio de 40 impactos cada uno. Al amanecer intervienen todas las escuadrillas aéreas de Tetuán, Larache y Melilla para proteger el avance de las fuerzas terrestres, bombardeando y ametrallando sin cesar las posiciones enemigas, operación en la que colabora notablemente el dirigible del buque estación «Dédalo», que regresa a su base con 27 impactos de bala.

El Capitán General Miguel Primo de Rivera saluda a las tropas del desembarco desde un torpedero de la marina

El desembarco de Alhucemas (Óleo de José Moreno Carbonero. 1927)

El recrudecimiento del temporal, obligó a suspender los vuelos, si bien durante los días 28 y 29 aumentaron los de reconocimiento y vigilancia, efectuándose algunos bombardeos para preparar el avance de las tropas a Las Palomas y Addran-Sedun. El 1 de octubre se ocupa la línea desde Adrar-Sedun hasta Amekran dando así por finalizada la compleja operación del desembarco de Alhucemas, cuyo objetivo fundamental era establecer una base fuertemente implantada en territorio hostil, para permitir más tarde la penetración hacia el corazón del Rif y la rendición de Abd-el-Krim.

En uno de los vuelos de reconocimiento realizados se obtuvieron varias fotografías de un asentamiento artillero, comprobándose la existencia de 18 piezas, junto a las cuales y como escudos humanos, había dos grupos de prisioneros españoles, por lo cual se prohibió el bombardeo. El 2 de octubre se ocupó la Rocosa sin resistencia, lo que ponía en evidencia el grave quebranto sufrido por las fuerzas rifeñas y las tropas se extendieron por los caseríos de Axdir hasta la orilla izquierda del Yber-Loken, llegando hasta el río Guis por la playa frente a Alhucemas. La noticia de la toma de Axdir y del Cuartel General de Abd-el-Krim llegada al mariscal Petain en la tarde del 2 de octubre, llevó al militar francés a proseguir su avance por el sur, que se había iniciado el 25 de agosto y que facilitaría el cierre de la pinza que las fuerzas de los dos países habían concebido para finalizar la pacificación total de Marruecos, dándose así por concluída la operación.

- El final de la campaña de Marruecos
Mandos 1

Alhucemas fue el principio del fin de las campañas de Marruecos durante los años 20. Pero a pesar del éxito, la guerra se prolongó durante los años 1926 y 1927. Avances agotadores por territorio hostil entre cábilas irreductibles, ampliaron la duración de la guerra dos años más. Tras la caída de Axdir el 2 de octubre de 1925 se produce el avance hacia el interior.

El 22 de mayo de 1926 Sanjurjo recorría la trágica ruta del desastre de 1921 entre Abarrán y Melilla, visitando Annual y Monte Arruit. El 26 de mayo Abd-el-Krim se rendía a los franceses en Targuist.

En el frente central, en agosto, se volvía a ocupar Xauen y reducir las cábilas de Ketama y Sanhaya. Y finalmente el 10 de julio de 1927 se lograba pacificar la Yebala y la cábila de los Ajmas, con lo que se daba por finalizada la guerra.

El desembarco de Alhucemas, con la intervención de diferentes fuerzas, fue estudiada y tomada como ejemplo por el general Eisenhower a la hora de diseñar el desembarco de Normandía y sirvió también como estrategia de referencia para el general MacArthur, tanto en la campaña del Pacífico como en la Guerra de Corea.

La operación de Alhucemas puso fin a una guerra que había estado desangrando a la juventud española. Al cumplirse el 75 aniversario del histórico desembarco queremos rendir homenaje a todos cuantos murieron o resultaron heridos en el cumplimiento de su deber o padecieron cautiverio en la Campaña de Marruecos.

El Estado Mayor del ejército en las playas de Alhucemas
 
El Estado Mayor del ejército con Franco, Queipo de Llano, Sanjurjo y Moscardó entre otros

Bibliografía y fuentes:

Historia de España tomo 11, varios autores. Editorial Planeta, Barcelona 1991

Artículo "El desembarco de Alhucemas" Revista Blanco y Negro, 2000. José Sánchez Méndez. General de Aviación, Jefe del Servicio Histórico y Cultural del Ejército del Aire.

De la Cierva, Ricardo. Historia básica de la España actual. Editorial Planeta, Barcelona 1974

Military Review - 17 75o Aniversario del desembarco de Alhucemas, Coronel Amador García Argüelles, Ejército de España

 

 

 

Javier Arrimada 2016